Volver a empezar
Volver a empezar. Eso es lo que parece que me va a tocar en esto de la escalada.
Tras mis primeros seis meses practicando este deporte en tierras hispánicas estaba realmente enganchado. Pero al llegar aquí la pasión se diluyó y no hice más que amagos de acercarme a algún rocódromo. Está claro que lo que me enganchó no fue tanto la escalada como la gente que me introdujo en ella, y la posibilidad de viajar y de disfrutar de la naturaleza con ellos.
Ha sido necesario que Beth, una americana desconocida de origen chino que vive en Hungría, me escribiera un e-mail para preguntarme si me animaba a escalar con ella. En un par de días lo arreglamos, apuntándose Diana, becaria ICEX en Budapest, que me había comentado su interés por la escalada en mi última visita a la capital magiar.
Estuvimos trepando en una zona próxima a Viena (llegué en transporte publico), con una roca un poco desagradable, por lo frágil, pero ideal para retomar el contacto. Vías cortitas y facilonas en un día para disfrutar.

Ligera modificación del ángulo para darle espectacularidad

Diana y Beth, responsables de mi retorno

Pose friqui
Afortunadamente, este día no ha sido algo aislado. La semana siguiente (1 de mayo) repetí, esta vez con mi compañera de piso y algunos amigos suyos, en Dürnstein: una escuela en condiciones, con vías largas, roca compacta y demasiado grado para mi estado actual
. Sólo probé dos y una de ellas no la terminé. Eso sí, las vistas del Danubio cojonudas.

Expresión en mi rostro de confianza absoluta

No es Patones, aunque lo parezca

Vista de Dürnstein y el Danubio

Solo integral
Así que parece que con el buen tiempo vuelven mis ganas de escalar y encuentro las oportunidades para hacerlo. Sólo me falta ponerme un poco las pilas y empezar a apretar como el año pasado.
Saludetes especiales para Alex, mi mentor, y para Pei, mi compañero de cordada. También para Alba y César (aún me acojono al recordar picos de europa
), y todos aquellos con los que alguna vez he trepado y pasado grandes momentos.
