E viva Epana!
Lo prometido es deuda y voy a hacer mención de lo que ocurrió aquella noche del 8 de Abril en el kalaoke.
Todo empezó en casa de Mirja, donde nos reunimos unas 20 personas para cenar, aportando cada uno exquisiteces de nuestra propia cosecha. Por allí se vieron manjares de toda índole: lasaña vegetariana, quiche, quesos y dips variados, tortillas de patatas, croquetas de jamón, … Todo buenísimo y en cantidad. En mi caso, aporté una tarta de fresas, nata, chocolate y almedras que tuvo una gran acogida
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Entre bocado y bocado volaron las cervezas y empezaron a escanciarse los primeros roncolas, siendo entonces cuando la cena se transformó en fiesta. Y con la lucidez recién adquirida gracias a estos brevajes decidimos emigrar al Karaoke chino de la esquina, por la que tantas veces había pasado preguntándome cuándo me animaría a entrar.
Así fue como un surtido grupo de españoles (Nacho, Juan, Helen, Elena, Elenuski, Guille y yo) completado con algunos fichajes extranjeros (Eva, Manu y Stephanie), se adentró en la china profunda. Un garito genuino en el que lo único occidental que había era la cerveza y las patatas fritas.
Y es que los chinos son increibles. Se dedicaban a cantar baladas tipo backstreet boys pero de su tierra, sentaditos muy formales en su taburete, y absolutamente serios. Creo que no se esperaban el vendabal que les vino encima cuando nos subimos al escenario.
Fué necesario dar la tabarra para que pusieran una canción de las que habíamos pedido, pero mereció la pena. Y empezamos a entonar un supuesto “Que viva España”, cuyo estribillo decía “E viva Epana”, y que al día siguiente me enteré de que la letra estaba en alemán. Tan integrado estoy que ya no lo distingo del castellano
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Y así continuamos la noche, con ayuda de destornilladores para aclararnos la voz, y llegando a unos niveles de performance que dejarían a la Fura dels Baus a la altura del betún. No tengo certeza de lo que cantamos ni lo que bailamos, pero recuerdo que hubo mezcla de breakdance, sevillanas, beatboxing, pases de pecho, dedicatorias al final de las canciones, ovaciones a los artistas chinos invitados y un largo etcétera de hechos que avergonzarían a nuestras madres. Aunque creo que alguno de los chinos terminó aplaudiéndonos… así que algo haríamos bien
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La noche concluyó mangando un poster de un concurso chino de karaoke que en breve decorará mi habitación. Veo difícil que nos dejen volver a entrar en este lugar… pero mereció la pena. Creo que no me equivoco si digo que todos lo pasamos genial. Aún estoy a la espera de ver todas las fotos, incluido un vídeo del que no conozco muchos detalles…


