Platera y yo
Pozi… ¡ya tengo mi burra conmigo!
Os puedo decir que ha sido duro. Sólo quitar los pedales me llevó una hora de hacer el bruto hasta que conseguí aflojarlos. Luego ponte a desmontar piezas, desinflar ruedas, organizar tornillos, proteger con cosa de esa con pompitas (¿cómo se llama?) y llenarte de grasa por el camino. Y cuando crees que lo tienes todo hecho te pones a pensar si la caja que tienes no será demasiado grande, pues Iberia tiene unas dimensiones especificadas en su página, que la tuya supera con amplitud. Así que en tu último día en España te vuelves a eso de la 1:30 a casa tras unas cañas y te pones a cortar cartones y a pegar cinta aislante para fabricarte una caja a medida. Y terminas cerca de las 3:00, gracias a la ayuda de tu hermana, que si no… Lo justo para dormir 3 horas antes de volver a Austria y tener que ir a trabajar.
Miremos el lado positivo: la bici a llegado (y parece que sana). Miremos el lado negativo: como siga así el tiempo no la voy a poder utilizar hasta que me la lleve de vuelta a España
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