Riga Connection - V. Por el tara tararinco
¡¡Veinticinco!! He llegado al cuarto de siglo… ¡en Letonia!
Tras la copichuela en el Skyline y una visita relámpago al hotel, nos reunimos con la plana mayor letona, a la que se había incorporado un germano de raíces brasileñas. Así fue, como ya pasadas las doce y siendo día 26, escuché el cumpleaños feliz en letón, junto al monumento a la libertad e iluminados por la luz de las bengalas traídas por Hugo. Diferente, especial, inolvidable
.
Ataviado con el gorrito de Papa Noel que me obsequiaron y todos muy animados fuimos a una discoteca, que ya desde fuera se ve que tiene una cachondona ligera de ropa bailando en plan bar coyote, con barra americana incluida, por supuesto. No iba a ser yo el que se negara a entrar en un sitio como este
.
Lo que sucedió a partir de entonces es difícil de contar… mucho baile, muchos bebercios, mucho cariño y demasiadas fotos
. El caso es que lo pasé genial. Gente simpática a tu alrededor y ambiente propicio son más que suficientes para pasar una noche de cumpleaños para recordar.
El final de fiesta fue tomando un batido de fresa en lugar de con churros.
Así concluía prácticamente mi excursión navideña, pues tenía que amanecer temprano para coger mi avión. Fue una pena no poder despedirme en condiciones de la gente que ha hecho posibles estas geniales navidades.
¡¡Muchas gracias por todo!!











