Primeros pasos
Hoy por fin he dado mis primeros pasos en Viena. Pasos torpes. Pasos cansados.
Ya tenía mono de calzarme los gatos y pegarme con alguna pared. Más aún después de pasar junto al rocódromo más alto que he visto en mi corta experiencia. Aprovechando una antigua construcción para defensa antiaérea de la 2ª Guerra Mundial, han montado una pared de unos 40 metros de altura que impresiona desde abajo. Algún día me rascaré el bolsillo y subiré, que las vistas desde allí arriba deben merecer la pena.
Así que hoy me he acercado a un rocódromo a ver qué tal andaban mis antebrazos. Malamente la verdad
. Si no eres socio pagas 5.50€ por estar allí hasta dos horas.
Tras un rato de presa en presa, estaba matao y se me ha ocurrido mirar el reloj… ¡sólo llevaba 40 minutos! (contando el cambiarme, calentamiento, …). Si Alex estuviera por aquí ya me hubieran llovido unos cuantos “Mataaaaaaooo”
. Al final he estado las dos horas, arrastrándome, con un par de austriacas al lado que hacían unas animaladas que flipax.
El sitio está bien, el tío que estaba de responsable bastante majete y haciéndose socio no sale demasiado caro. Tendré que ver algún otro sitio para comparar. Eso sí, poca placa para flojos y mucho desplome. Malamente.
Por lo visto aquí no se podrá tocar roca hasta dentro de muuuuucho, porque con los bosques que tienen están todas las paredes en sombra y hace mucha rasca… con lo poco que me gusta la resina. Si por lo menos me animara el Klem Loskot como a la peña del Escorial
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